China todavía está calculando cuánto puede perder con la guerra de Rusia en Ucrania

Diplomáticamente, el presidente Xi Jinping recibió un golpe por anunciar una asociación sin límites con su homólogo ruso justo antes de una invasión que podría haber sabido que se acercaba.

Beijing está sentado en sus sillones mientras el resto del mundo condena a Moscú, aunque el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, finalmente reconoció que es una guerra y dijo que China está extremadamente preocupada por las bajas civiles.

Económicamente, la invasión de Putin ya es carísima. Es probable que un aumento del yuan frene el comercio bidireccional, mientras que el aumento de los precios de las materias primas empeorará la inflación. Sumemos la perspectiva de que Rusia, con problemas de liquidez, venda algunas de sus tenencias de bonos del gobierno chino, y Beijing podría quedarse preguntándose si la asociación puede tener límites.

Desde China, expertos locales opinan que las sanciones lideradas por Estados Unidos desde el espacio aéreo mundial hasta Vladimir Putin, serán contraproducentes, pocos en China se arriesgan. Dos de los bancos estatales más grandes del país están restringiendo el financiamiento para la compra de productos básicos rusos, y las centrales eléctricas y las siderúrgicas no usarán carbón ruso.

China tiene herramientas para mitigar como el swap de divisas con su contraparte rusa y un sistema de liquidación de pagos como una alternativa a la plataforma de mensajería SWIFT. Sin embargo, el uso de esta herramienta de ayudar a un paria internacional, antagonizaría a los socios comerciales europeos y socavaría lo que queda de la relación entre Estados Unidos y China.

Moscú lleva tiempo puliendo su sistema propio para paliar los posibles efectos de una exclusión de los sistemas financieros del mundo, llamado SPFS: Sistema para la Transferencia de Mensajes Financieros. El SPFS es un canal alternativo para la transmisión de mensajes electrónicos sobre transacciones financieras y garantiza la transmisión ininterrumpida de mensajes financieros tanto dentro del país como en el extranjero.

El gobierno de Pekín, cuenta con la alternativa del sistema de pagos interbancario internacional de China (CIPS), creado en 2015 y varios bancos rusos ya se habían sumado en 2019, lo que actualmente ya tiene una fortaleza suficiente para permitir a las dos potencias vecinas eludir el sistema occidental. Además de reducir la necesidad de dólares ya que el comercio Rusia-China se puede liquidar en yuanes y aún más, las transacciones que realicen a través del sistema de pagos chino dificultan a Estados Unidos y sus aliados monitorear las transacciones y, por lo tanto, interrumpirlas.

Putin también podría recurrir al mercado de criptomonedas para todos sus pagos futuros.

La cuestión es que la exclusión de Rusia del sistema hegemónico occidental en este campo le puede dar la excusa perfecta a China para ir más lejos. Mientras el 40% de los pagos internacionales del mundo serán en dólares, una instalación de compensación para el yuan como el CIPS, cuya cuota es del 3%, no puede ser una alternativa mundial y es en este momento donde entrará en escena el yuan digital.

El sistema SWIFT nunca verá la transacción y es posible que no se necesite ningún banco occidental para mover fondos a través de las fronteras. Incluso si Estados Unidos prohíba a las empresas hacer negocios con residentes chinos, nunca podrá impedir que entidades de un tercer país compren tokens en dólares en un intercambio de criptodivisas para pagar a empresas reguladas por Estados Unidos. La esfera de dominio económico americano podría reducirse, no en un año o dos, sino quizás en una década o más.

Después de que China se abstuviera de una votación de las Naciones Unidas que aprobó una resolución que condenaba la invasión rusa de Ucrania, vemos que el mundo está mirando que la retórica sobre la mentalidad de la Guerra Fría es una cosa y condonar la invasión, es otra.


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