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El ataque al corazón de los derrumbes bancarios vino con una lección: distribuye y cuida tu efectivo

Aparentemente - y afirmo que la palabra no es seguramente - estamos al comienzo de un tsunami económico, donde el colapso de tres bancos en una semana podría ser la primera ola que llega a las costas de la economía global. Las consecuencias podrían ser generalizadas, con despidos y reducciones en casi todos los aspectos de la economía mundial donde nadie se encuentra a salvo cuando los bancos colapsan debido al pánico.

Los bancos son un truco de confianza. La creencia generalizada de que los bancos tienen todo el dinero siempre y a cada momento es lo que hace cierto que el mundo confíe en ellos. Lo que hace a un banco que sea bueno, no es solo sus índices de capital y su posición de liquidez, sino también la confianza, y por muy buenos que sean los índices, es difícil para un banco sobrevivir a una pérdida de confianza.

La banca es una forma en que las personas colectivamente pueden hacer apuestas arriesgadas a largo plazo sin darse cuenta, es una forma de compartir riesgos para que todos estén más seguros y mejor.

Bancos como Lehman hace catorce años atrás, y ahora Silicon Valley Bank, First Republic y Credit Suisse se derrumban cuando de repente no pueden obtener suficiente efectivo de sus activos para cumplir con sus pasivos y en donde los clientes que son individualmente racionales, pero que en la práctica son incapaces de actuar en forma cooperativa de manera mutuamente beneficiosa y en un dilema de una corrida bancaria, todos optaron por desertar.

Los banqueros y los reguladores bancarios saben que si cuando hay una corrida en un banco, y ese banco quiebra y no paga a los depositantes, entonces habrá una corrida en otros bancos. También saben que la corrida puede comenzar con un banco que es malo, que está descapitalizado y tomó malas decisiones y en cierto sentido merece quebrar, pero también saben que puede extenderse a otros bancos que son buenos. También saben que "bueno" y "malo" no son realmente las cosas que importan y lo que hace que un banco sea bueno no es solo su índice de capital y su posición de liquidez, sino también la confianza, y por buenos que sean los índices, es difícil que un banco sobreviva. También saben qué están todos interconectados, que son jugadores de un juego esencialmente social, y que el objetivo del juego no es ganar sino seguir jugando.


Cuando las instituciones financieras globales mueren, puede llevar un tiempo en nivelar el bote. Estas muertes requieren de cuidadores de los activos. El espíritu de un banco, incluso en la vida, es la deuda, y las deudas no descansan fácilmente en una tumba. La mayoría de los activos que poseen los bancos son las deudas de otros: las hipotecas, los préstamos comerciales y los pagarés pagaderos al banco. Por otro lado, los bancos deben a sus tenedores de bonos y pagarés, contrapartes en transacciones financieras y una larga lista de otros acreedores.

La quiebra de Silicon Valley Bank se considera la mayor de cualquier banco de Estados Unidos desde la crisis financiera de 2008, y su colapso ha generado temores de que ocurra otro desastre tan generalizado. Con este pánico en el aire, los reguladores cerraron el domingo Signature Bank, un importante actor bancario en el mercado de criptomonedas, con la esperanza de mantener las cosas bajo control.

En la banca existen dos tipos de juegos. Uno podría llamarse finito, el otro infinito. Un juego finito se juega con el propósito de ganar y el juego infinito se hace con el propósito de continuar el juego. Lo político en esta dimensión de la vida social actual, es que las cosas realmente se vuelven verdaderas cuando existe un grupo suficiente de gente que se las cree.

El debate hasta hace poco, era que por qué la economía norteamericana no se desacelera cuando la Reserva Federal está aumentando las tasas y una respuesta a esta pregunta, fue que todavía quedaban muchos ahorros en la distribución del ingreso y que los hogares americanos todavía contaban con muchos ahorros después de la pandemia. Y nos llegó la inflación en rangos muy altos y el momento en que la FED tuvo que intervenir y subir las tasas de interés. Lo que sucedió con Silicon Valley Bank fue que, de repente, de la nada, al menos para los mercados financieros, realmente nadie, lo había visto venir y se adelantó a los hechos finales.

El sector tecnológico está pasando por un mal momento y los inversionistas de riesgo, que suelen financiar a estas empresas, no están interesados en subirse a la montaña rusa cuando hay tanta incertidumbre en la economía global. Incertidumbre derivada de una serie de eventos desde la pandemia hasta la guerra en Ucrania y la más rápida subida del costo del crédito desde la década de los 80.


Las crisis bancarias normalmente ocurren porque hay pérdidas crediticias en los libros del banco. Lo vimos en 2008 con Lehman, pero ese episodio es muy diferente al actual. Básicamente nunca hemos tenido una crisis bancaria en una economía fuerte. Y la ironía de esta situación, es que en realidad el problema vino del activo más líquido, los bonos del Tesoro.

Silicon Valley Bank no es Lehman, y 2023 no es 2008 aunque debemos reconocer que el escenario económico actual es, por decirlo de alguna manera, inusual.

Después de la Gran Recesión de 2008, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Dodd-Frank donde se estableció requisitos mínimos de capital para los bancos, una especie de colchón de fondos para reaccionar cuando hay problemas. Pero en 2018, durante el gobierno de Donald Trump, la ley fue modificada y actualmente solo se aplica a los bancos que tienen activos de más de $ 250.000 millones de dólares, y no a los más pequeños. Esto explica por qué el Silicon Valley Bank no estaba sometido a las mismas reglas que los bancos más grandes.


Es una nueva oportunidad para desarrollar una sólida comprensión de los errores que condujeron a la crisis financiera mundial de 2008 y que los bancos americanos controlen y regulen sus pasivos mediante la exigencia de los protocolos emanados en el marco internacional de Basilea III que los bancos europeos utilizan para garantizar que sus instituciones financieras cuentan con la liquidez suficiente para hacer frente a sus obligaciones en el corto y largo plazo.


Serán un par de años difíciles hasta que el mercado encuentre un equilibrio. Mientras tanto, habrá daño y, lamentablemente, se perderá dinero.

El Comité de Basilea III diseñó dos ratios de liquidez: LCR y NSFR.

LCR o coeficiente de cobertura de liquidez. Garantiza que los bancos dispongan de un fondo adecuado de activos de alta calidad y libres de cargas, que pueden convertirse fácil e inmediatamente en efectivo, sin una pérdida de valor significativa, en los mercados financieros como las reservas depositadas en los bancos centrales, los pagarés de empresas o los bonos garantizados con el objetivo de que la entidad pueda cubrir sus necesidades de liquidez en un hipotético escenario de estrés financiero durante 30 días.

NSFR o coeficiente de financiación estable neto. Reduce la probabilidad de que la perturbación de las fuentes de financiamiento habituales de un banco erosione su posición de liquidez, de forma que aumente su riesgo de quiebra donde los bancos deban diversificar sus fuentes de financiamiento y dependan en menor medida del financiamiento en los mercados mayoristas a corto plazo

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