Estamos entrando en una era nueva, emocionante y peligrosa: Visiones para el 2022

Actualizado: 20 dic 2021

La predicción es siempre un negocio riesgoso y en un mundo que busca los equilibrios de poder y en presencia de grandes cambios tecnológicos y aumento de las temperaturas, nadie puede afirmar que el futuro sea completamente predecible. Con la pandemia del Covid entrando en su tercer año, la nueva normalidad ya no es tan nueva. El coronavirus continuará adquiriendo mutaciones y amenaza la estabilidad económica y social en todo el mundo.

Las temperaturas globales, tanto literales como políticas, continúan aumentando y aunque seguirá existiendo una profunda sensación de incertidumbre, algunos resultados son tan inminentes, como innegables sus tendencias subyacentes.

Para el mundo en desarrollo, la era del dinero barato terminará, incluso si los banqueros centrales de las economías avanzadas frenan sus planes de endurecer sus propias políticas monetarias. Dada la recuperación incierta y desigual para una parte importante del mundo, tendremos que prepararnos para un aumento masivo de la inestabilidad financiera, con más crisis de deuda y crisis bancarias que generarán turbulencias económicas en muchas zonas geográficas. De hecho, 2022 puede ser el año en que los líderes globales finalmente aprendan, por las malas, que proteger los propios intereses de sus élites a expensas de todos los demás, tendrá consecuencias dañinas y profundas.

Mi pronóstico para los mercados financieros mundiales para el 2022, con tantas incertidumbres acerca de las fuerzas económicas mundiales, pinta más a mantener un estado de prudencia. Mucho dependerá de las decisiones políticas que veremos en el transcurso de los primeros meses de 2022 donde podremos despejar solo los problemas que conocemos. Entonces la pregunta que deberemos incluir estará en la dirección sobre las incógnitas conocidas.

Tenemos varias incógnitas desconocidas que apuntan principalmente a saber si tendremos algún shock adverso o un endurecimiento de las políticas fiscales y monetarias en muchos países alrededor del mundo. El aumento general de los precios al consumidor en el transcurso de 2021 fue razonablemente predecible y si los banqueros centrales realmente malinterpretaron la situación, es posible que se sientan obligados a pisar el freno, provocando un frenazo en los mercados financieros mundiales.


Me preocupa la polarización en Estados Unidos. El plan de infraestructura de un billón de dólares del presidente Biden y el proyecto de ley sobre reconstruir mejor son las mejores esperanzas del país de encaminarse hacia un crecimiento económico más inclusivo donde políticas fiscales audaces podrían unir al país y demostrar que la política democrática todavía funciona para la gente.


La eurozona enfrenta su próxima gran prueba en 2022, cuando las reglas fiscales del bloque se deberán restablecer hacia su forma prepandémica, a menos que se pueda encontrar un consenso para relajarlas. Estas reglas brindan una cobertura política esencial para que el Banco Central Europeo continúe haciendo lo que sea necesario para mantener la deuda a un precio asequible.


La reelección del presidente Xi Jinping reafirmará el cambio de China hacia un sistema autoritario más férreo. Los problemas estructurales derivados de la transición del crecimiento impulsado por las exportaciones al consumo interno afectarán a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, pero no revertirán su estrategia agresiva en el Mar de China Meridional.


Las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán determinarán las condiciones geopolíticas en el Medio Oriente en los próximos años. Veremos una nueva arquitectura regional estratégica basada en el acercamiento con de Irán con Turquía y Qatar.


A pesar de todas las promesas corporativas y la atención de los medios centrada en el cambio climático, la conferencia COP26 fue un fracaso. En 2022, continuaremos dándonos cuenta de que las emisiones de gases de efecto invernadero no están disminuyendo y que se necesitan respuestas más radicales. Las emisiones globales de dióxido de carbono seguirán aumentando, con las mayores contribuciones provenientes de países de ingresos altos y medianos altos. Las actividades humanas continuarán alimentando el cambio climático contribuyendo al fatal declive de especies importantes como las abejas, cuyas colonias también están siendo diezmadas por el uso inadecuado de pesticidas, la destrucción del hábitat y la contaminación del aire. Dado que las olas de calor, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos impiden que las personas se dediquen al trabajo agrícola, y que las abejas y otros polinizadores afectan el 35% de las tierras agrícolas del mundo, veremos un aumento de la inseguridad global, incluso en las economías desarrolladas. Al no poder mantener la producción de los alimentos que necesitan, muchos de las poblaciones pobres del mundo se verán empujados a la pobreza extrema y sufrirán desnutrición. Finalmente migrarán buscando un destino mejor.

La paciencia de muchos observadores, entre ellos los jóvenes, se está agotando. Los formuladores de políticas deberían intensificar la acción real o comenzar a prepararse para una polarización aún más profunda.


Los países europeos se darán cuenta de que sus mejores opciones para aumentar la producción de hidrógeno verde y ampliar el uso de vehículos eléctricos están en África. La confluencia de mar y desierto en el continente facilita el desarrollo de hidrógeno verde, y la producción de vehículos eléctricos depende de las grandes reservas africanas de cobalto, litio, platino y bauxita. Todo podría funcionar en la dirección correcta si los líderes políticos no continúen perdiendo la oportunidad de aprovechar el poder económico para garantizar la equidad mundial de las vacunas, especialmente en este continente.

En el lado positivo, la pandemia del Covid debería disminuir y volverse endémica, presentando menos riesgos a medida que las personas se acostumbren y resistan más al virus. Una proporción cada vez mayor de países de ingresos bajos y medianos finalmente debiera recibir las vacunas y medicamentos antivirales.

Estamos entrando en una era nueva, emocionante y peligrosa, similar al final de la Gran Depresión en la década de 1930 y el mundo seguirá lidiando con lo que significa vivir bajo una incertidumbre prolongada. 2022 será un año lleno de sorpresas y de choques.




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