La Franja y Ruta de China (BRI): proyectos inconclusos y una enorme deuda del mundo en desarrollo

La Iniciativa de la Franja y la Ruta de China (BRI) es una trampa de deuda y una trampa de datos después de varios años después de iniciado el programa, donde el BRI tiene cientos de puentes a medio construir, proyectos sin terminar, ferrocarriles sobre presupuestados, carreteras que no llegan a destino y deudas importantes en muchos países en desarrollo.

El líder chino Xi Jinping en la inauguración del Foro de la Franja y la Ruta en mayo de 2017 pronunciaba que "las antiguas rutas de la seda encarnan el espíritu de paz y cooperación, apertura e inclusión, aprendizaje mutuo y beneficio mutuo", pero en ningún momento mencionó que los beneficios del BRI traería al pueblo chino miles de millones de dólares como recompensa, y no aludió al establecimiento de un orden mundial liderado por China, tratando de desplazar a Estados Unidos como la potencia global predominante, al obtener acceso a importantes recursos naturales y controlando a los países a través de trampas de deuda, comprando amigos y estableciendo una red de bases militares en el extranjero para asegurar las ambiciones hegemónicas del Partido Comunista Chino.

El BRI, lanzado en 2013, es el plan de Xi Jinping para expandir el alcance de China a nivel mundial, con carreteras, rutas marítimas, telecomunicaciones, redes informáticas y redes bancarias que atravesarían la mayoría de los países del mundo. Actualmente, 142 naciones se han unido al BRI, firmando un memorando de entendimiento (MOU) con China donde el modelo básico se fundamenta en que China otorgue préstamos, a menudo a altas tasas de interés, a países para construir infraestructura como carreteras, estaciones de generación de energía, ferrocarriles y aeropuertos. La mayor parte del trabajo de construcción es realizado por empresas chinas que utilizan mano de obra china y materias primas chinas. Como parte de los términos del acuerdo, las empresas chinas asociadas con el BRI no pagan impuestos al gobierno local durante los primeros años.

Muchos países se unieron al BRI porque no tenían otro lugar para pedir préstamos para la generación de infraestructura. Dos tercios de los países del BRI están ahogados de deudas y con una calificación crediticia soberana por debajo del grado de inversión, incluso con países que tienen calificaciones crediticias a la par con bonos basura y otros se consideran políticamente inestables. Para todos estos países, China se convierte en la gran solución a sus necesidades y el financista ideal. Laos, Angola, Kirguistán, Djibouti, Surinam, Maldivas, Congo y Guinea Ecuatorial ya deben el 30% de su PIB a China.

Una investigación realizada por The College of William & Mary de Virginia encontró que el 35% de los proyectos de infraestructura del BRI tienen importantes problemas de implementación, corrupción, violaciones laborales y degradación ambiental. En muchos casos, los proyectos siguen sin terminar.

En Kenia, el gobierno se enfrenta a una emergencia de deuda en la construcción de la línea de ferrocarril entre Mombasa y Nairobi, donde estaba planificado conectar ambas ciudades a lo largo del Océano Índico. El resultado final fue que la línea terminó en una pequeña aldea a 100 kilómetros de Nairobi porque China retuvo 4,9 mil millones de dólares en fondos.

En Montenegro existe el famoso “camino a ninguna parte” con una carretera a medio construir porque los chinos no pasarán a la siguiente fase de construcción hasta que sea pagado la primera sección del contrato donde como resultado de los préstamos chinos para construir esta vía de comunicación en su primera etapa, la deuda pública superó el 100% de su PIB. El proyecto se convirtió en una de las carreteras más caras del mundo que atraviesa las montañas del país europeo, sobrevolando profundos desfiladeros con imponentes puentes, antes de llegar a su destino: ninguna parte. El nuevo primer ministro, Zdravko Krivokapic, quien reemplazó al gobierno que firmó los contratos de carreteras y préstamos con China en 2014, describió la carretera como un “proyecto megalómano” que “va de la nada a la nada”.

En muchos países, la mala gestión del BRI, la corrupción y la falta de beneficios para los sus ciudadanos han provocado una desconfianza generalizada. En las Islas Salomón, los ciudadanos irrumpieron en el palacio presidencial e incendiaron edificios en el barrio chino de Honiara, la capital del país. En Malasia, la ira por la corrupción en los proyectos del BRI llevó a la destitución del primer ministro del país. Los habitantes de Sri Lanka protestaron cuando su gobierno tuvo que entregar el aeropuerto y el puerto marítimo más grande del país a China debido a la imposibilidad de reembolsar los préstamos del BRI. El 20% de los proyectos de infraestructura en Africa son financiados por China y que el 30% de ellos son construidos por empresas chinas. No todo el mundo en Africa está contento con las inversiones chinas. Los gambianos incendiaron una planta de harina de pescado china. Los gerentes chinos fueron asesinados en una fábrica de ropa en Zambia. Uganda corre el peligro de tener que entregar el Aeropuerto Internacional de Entebbe a China porque no ha cumplido con los pagos de la deuda.

Los préstamos de China no se tratan de prosperidad común, sino que son préstamos comerciales, diseñados para obtener altas ganancias. Por el contrario, los Estados Unidos y la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE- otorgan préstamos para el desarrollo con tasas de interés bajas y muy transparentes en sus estructuras, mientras que los préstamos BRI son engorrosos y difíciles de comprender y se distribuyen en varias instituciones crediticias chinas donde es muy difícil para el prestatario rastrear y cuantificar todos los préstamos y determinar cuánto se debe a quién y en qué condiciones. Este sistema de préstamos opaco ha dado lugar a informes insuficientes.

Cuando pensamos en el colonialismo, tendemos a pensar en hombres como Edward Mansvelt, François Granmont o Cristóbal Colón; y países como Francia, Portugal y España. En otras palabras, tendemos a pensar en el colonialismo solo en tiempo pasado, como algo que ocurrió hace mucho, mucho tiempo.

Hoy, sin embargo, millones de personas en todo el mundo todavía viven bajo el dominio colonial, un colonialismo diferente hoy; menos explícito, menos violento y menos obvio.

En África, lo llaman colonialismo con características chinas. China está ocupada construyendo puentes, puertos, carreteras e instalaciones de última generación, Estos proyectos tienen un precio significativo y ese precio es la libertad. De los cincuenta y cuatro países de África, cuarenta y cinco ya se han adherido a la Iniciativa de la Franja BRI donde, por ejemplo, el Congo, el país más grande de Africa subsahariana y productor mundial de minerales como cobalto y cobre, firmó un acuerdo minero con Beijing. En la actualidad, el régimen chino controla totalmente la industria minera del país.

Otro país muy endeudado con Beijing como Guinea Ecuatorial, ha permitido que China construya su primera base militar permanente en el país donde esta pequeña nación con sólo 1,4 millones de personas, tiene una gran cantidad de reservas de petróleo en alta mar, un hecho que no pasó desapercibido para China. La nueva base permitirá a China establecer una presencia naval en el Atlántico y competir directamente con Estados Unidos.

En 2013, el líder chino Xi Jinping declaró que estaba iniciando con el BRI un proyecto para la prosperidad mutua y de ayuda a los países en desarrollo para mejorar su situación económica. Sin embargo, la mayor parte del dinero que estos países recibieron de China fue en forma de deuda, en lugar de donaciones.

La deuda con China es particularmente problemática para los países en desarrollo porque, a diferencia de la deuda interna, la deuda externa debe pagarse mediante exportaciones. En consecuencia, existen límites definidos en cuanto a la cantidad de deuda que los países pobres pueden sostener. Más aún, una desaceleración económica global generalizada ha reducido la cantidad de deuda que se considera sostenible. Los mayores prestatarios son las naciones africanas que ahora se encuentran en problemas de endeudamiento o en alto riesgo de sufrir problemas.

Hacia el 2024, a medida que comiencen los pagos de préstamos, muchos países se verán tan abrumados por los pagos del servicio de la deuda que no podrán continuar con más inversiones. Entre los más afectados estarán Tonga, Djibouti, Cambodia, Angola, República del Congo, Comoras y Maldivas. Como resultado de la falta de transparencia en los préstamos del BRI, se estima que los totales de la deuda oficial son mucho más bajos que el total real. Los préstamos para proyectos BRI provienen no solo del gobierno chino, sino también de agencias controladas por el gobierno, empresas estatales y empresas privadas. El sistema es tan confuso que incluso los reguladores chinos no saben cuánto se ha prestado. Debido a la naturaleza opaca de los préstamos chinos, hay 385 mil millones de dólares de deuda oculta que no aparece en el balance del país.

Estos préstamos fuera de balance se producen como resultado de estructuras con vehículos de propósito especial, un tipo de empresa fantasma que a menudo se crean con el único propósito de pedir fondos prestados para mantenerlo fuera del balance de la empresa matriz o entidad gubernamental. China adquiere grandes porciones de capital en países que no pueden pagar sus deudas. Un proyecto BRI en Laos es un excelente ejemplo de la estructura confusa de deuda y capital.

A lo largo de los años, los proyectos del BRI han denostado corrupción, prácticas laborales injustas, contaminación ambiental y protestas. Muchos proyectos han quedado paralizados y abandonados y nunca lograron generar las ganancias del PIB prometidas para el país anfitrión. Las industrias nacionales no se benefician de la construcción de proyectos. El empleo local nunca recibió ningún impulso y los trabajos prometidos a menudo no se materializan e incluso en muchas oportunidades, los trabajadores son traídos de China.

Los investigadores ambientales han determinado que China también se está beneficiando al exportar sus emisiones de carbono a los países BRI. Los países anfitriones están gastando su presupuesto de carbono en proyectos BRI, lo que enriquece a China y aumenta la deuda de los países anfitriones. Mientras China reduce la contaminación, instalando energía verde y solar, está exportando contaminación a otros países con ejemplos como la exportación de una planta de servicios públicos a carbón a Cambodia donde las emisiones globales netas seguirán siendo las mismas, pero el cargo por las emisiones de esta planta fue trasladado de China a Cambodia.

Una combinación de una contracción comercial en el 2022 debido a una economía pandémica y al aumento de los sentimientos negativos hacia Beijing podrían inspirar a los países en desarrollo a mirar nuevamente a Occidente y a Japón y Corea del Sur como futuros socios de desarrollo muchísimos más confiables.


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