La geopolítica de China, Rusia y Estados Unidos en la transición energética mundial

La revolución de las energías renovables ha traído buenas y malas noticias. Por un lado, en tan solo una década hemos multiplicado por siete la producción de energía eólica y por cuarenta y cuatro la de energía solar. Por otro lado, esto complica la transición hacia una movilidad y un transporte más verdes. La clave de esta complicación está en los metales del grupo de las tierras raras, como el neodimio y el disprosio. Un aerogenerador con potencia de producción de un megavatio necesita para funcionar una tonelada de imanes permanentes fabricados con estos dos elementos supermagnéticos. Un auto de cero emisiones necesita del orden de un kilo de neodimio para su motor y también unos diez kilogramos de otras tierras raras para sus baterías recargables.

Los países de todo el mundo persiguen objetivos de cero emisiones, lo que ha creado un cuello de botella de elementos críticos de tierras raras como el cobalto, el cobre y el litio; todos componentes esenciales en la producción de tecnologías de energía renovable, desde baterías de vehículos eléctricos, paletas de turbinas eólicas y un papel clave en la fabricación de semiconductores y otros productos electrónicos.


El acceso a estos recursos, tanto en forma cruda como refinada, nunca ha sido más importante. Al igual que el petróleo a lo largo del siglo 20, los minerales críticos son los insumos principales del crecimiento económico futuro. Los gobiernos y las empresas privadas lo reconocen cada vez más, lo que da como resultado una “fiebre del oro” mundial por estos minerales estratégicos.


Se espera que la demanda mundial anual de elementos de tierras raras, un subconjunto de minerales críticos considerados vitales para la seguridad económica, aumente desde las 208.250 toneladas métricas en 2019 a las 305.000 toneladas métricas pronosticadas para 2025. Los elementos críticos de tierras raras no son verdaderamente “raros" y se encuentran en todo el mundo, pero los depósitos que contienen concentraciones económicamente utilizables son menos comunes, lo que reduce la cantidad de proyectos de extracción financieramente viables.


La competencia por la refinación de elementos críticos de tierras raras y otros minerales críticos es aún más limitada, y China ha generado un monopolio del procesamiento posterior. A partir de 2019, el 80% de las importaciones de elementos críticos de tierras raras refinado de Estados Unidos provienen de China y principal empresa de minería de minerales de China, China Minmetals Rare Earth Co, ha anunciado una fusión con otras dos empresas, creando una fuerza global en la industria estratégica, mostrando la determinación de China de no derrochar más las tierras raras y, en cambio, utilizar más los minerales en industrias estratégicas como los semiconductores y los automóviles eléctricos. El grupo se formó a través de la fusión de unidades de tierras raras de empresas estatales, China Minmetals Corp, Aluminium Corp of China y Ganzhou Rare Earth Group Co, según un informe bursátil de Minmetals Rare Earth Co, una subsidiaria de China Minmetals


En medio de los crecientes costos sociales y ambientales de la minería en Occidente, países menos escrupulosos como Rusia y China están capitalizando la creciente demanda. A pesar de que Rusia tiene el cuarto mayor suministro mundial de elementos críticos de tierras raras, con un estimado de 12 millones de toneladas, ellos, junto con China, han decidido utilizar la influencia política para asegurar acuerdos mineros en toda África, donde la mano de obra es barata y las regulaciones son prácticamente inexistentes. Mientras que China ha ingresado a la región a través de miles de millones de dólares en financiamiento de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative), Rusia está avanzando a través del despliegue estratégico de mercenarios en la zona.


África, un continente salvajemente inestable políticamente, ha presentado una oportunidad para que el contratista de seguridad privado ruso Wagner capitalice las ventas de operaciones mineras y minerales. El grupo Wagner utiliza sus tácticas militares para apoyar a los gobiernos en tiempos de conflicto y, a cambio, se ha beneficiado de lucrativos acuerdos mineros y un estatus diplomático especial dentro de los países. El modus operandi del Kremlin siempre es complejo. Una cosa es lo que dice y otra muy distinta lo que hace. Y esta es la fórmula que está aplicando ahora en Africa. Rusia planea continuar extendiendo su influencia dentro de la región a través de operaciones de las Compañías Militares Privadas.


La competencia geopolítica se ha centrado en el norte y el oeste de Africa, donde China y Rusia extraen y procesan elementos críticos de tierras raras. A partir de octubre de 2021, los bancos chinos representan aproximadamente una quinta parte de todos los préstamos a Africa, concentrados en países estratégicos o ricos en recursos, incluidos Angola, Djibouti, Etiopía, Kenia y Zambia.

China cortó el suministro de estos materiales a Japón en 2010, como medida de presión en medio de un conflicto pesquero entre ambos países. Una década posterior, el golpe militar de Myanmar despertó preocupación en China por los suministros de metales y tierras raras y es el tercer país más grande del mundo minero en estaño utilizado por las fundiciones para producir estaño refinado para soldadura de placas de circuito.

El único país del mundo con una cadena de suministro completa, localizada, independiente y autónoma es China. La diferencia de intereses entre la cadena de valor basada en intereses económicos y la cadena de suministro como un interés estratégico hace que cada modelo económico y sociopolítico tenga una perspectiva diferente sobre el suministro de tierras raras y su cadena de valor asociada. La perspectiva más liberalista, como la de Estados Unidos, está basada en el mercado eficiente y deja en manos de las empresas de capital privado de un Estado, la autorregulación, para generar una adecuada cadena de valor que debería tener idealmente una cadena de suministro asociada, en este caso de tierras raras.

Las tierras raras no son negociadas en mercados abiertos al igual que otros metales tales como el oro, plata, cobre, zinc o aluminio. Estos elementos son transados generalmente a través de negociaciones privadas, lo cual dificulta monitorear sus precios. Otra complejidad adicional estriba en que las tierras raras son negociadas con diferentes niveles de pureza, lo cual implica que un mismo elemento puede dar cuenta de diferentes precios. En general estos metales son transados como óxidos de tierras raras.

Al igual que la extracción de hidrocarburos críticos para la seguridad económica, la minería de elementos críticos de tierras raras se ha convertido en un tema cada vez más político. Los líderes políticos y del sector privado, al menos en Occidente, deben ser sensibles a los impactos potencialmente destructivos de tales actividades mineras nivel internacional.

La importancia de los minerales críticos para la transición energética y el crecimiento económico futuro es innegable. La forma en que los países y las empresas privadas decidan garantizar un acceso ambientalmente racional, asequible y confiable a estos recursos traerá ramificaciones geopolíticas, ambientales y sociales de gran alcance.

Finalmente, es importante advertir que Africa, Japón y Myanmar no son los únicos focos de las iniciativas mineras chinas. China también ha tomado la delantera en la inversión en los recursos minerales de América Latina, y Estados Unidos permanece dormido en el cambio. Desde 1949, China elabora planes quinquenales que establecen los objetivos económicos y sociales del país y cuya visión estratégica le permitió a China fijar objetivos incluso hasta 2035 en su 14º Plan Quinquenal.

La empresa china State Grid Corporation elevó el control chino de la transmisión de electricidad en Chile al 57%. Adquisiciones y proyectos similares se están llevando a cabo en Ecuador, Bolivia, Argentina, Honduras, Perú y Colombia, donde las empresas chinas están construyendo centrales hidroeléctricas, eólicas y solares. Pekín ha invertido más de 180 millones de dólares en la minería del níquel en Venezuela y otros 580 millones en servicios mineros más generales. La empresa estatal Chinalco tiene una participación mayoritaria en las minas de cobre peruanas Toromocho y La Bambas, y otra mina respaldada por China en Ecuador. La empresa china Xinjiang TBEA también ha adquirido una participación del 49% en la industria del litio de Bolivia y, aunque el litio, al igual que el cobre y el níquel, no es una tierra rara, sigue siendo un componente clave de muchas baterías de vehículos eléctricos.

El gobierno chino ya ha demostrado su voluntad de utilizar los suministros de tierras raras como arma económica y generar una influencia geopolítica de tal magnitud contra Occidente, si no logra adquirir su propia infraestructura de suministro y refinado de tierras raras.

China ha implementado un modelo y estrategia de negocio exitosa: Es comprador, productor, fabricante, inversionista, financista y exportador y la convierte en el mayor productor de materias primas críticas y en el principal importador de las extraídas en otros lugares.

En un momento donde el litio y las tierras raras cobran protagonismo, Estados Unidos está lejos de ser un actor relevante en este ámbito. El país que concentra la máxima producción es Australia que, tras el importante crecimiento registrado en 2019, representa el 46,4% de la producción global en 2020, diferenciándose así de Chile, China y Argentina, que aglutinan el 24%, 16% y 7%, respectivamente, según el informe BP Statistical Review of World Energy. Estos cuatro países también destacan por ser los principales centros de reservas globales de litio, con un ligero cambio en la clasificación, situándose Chile a la cabeza con el 48,5% de las reservas mundiales, seguido de Australia, Argentina, China y EE UU, que representan un 25%, 10%, 8% y 4%, respectivamente.

Actualmente, China procesa el 72% del cobalto y el 61% del litio. El problema para el resto del mundo es que China está casi una década por delante. En 2010 ya producía el 95% de tierras raras como el neodimio y el praseodimio, entre otras cosas por sus escasos escrúpulos ecológicos a la hora de explotarlos.


América Latina permite a China asegurar el acceso continuo a minerales críticos para seguir avanzando en el desarrollo de alta tecnología y ascendiendo posiciones en las cadenas globales de valor. China seguirá ganando posiciones en América Latina y el Caribe a una velocidad incluso mayor que en África, recordando que la región concentra el 31% del agua fresca del planeta y que el 60% del litio está en Argentina, Bolivia y Chile.


El avance chino en América Latina se expande a medida que aumentan los gobiernos populistas en la región y los vincula con préstamos a contratos paralelos para la entrega de minerales y productos de cada país utilizando empresas chinas para extraerlos.


Finalmente, China midió bien a los líderes que llegan al poder con un proyecto alternativo de país, sea bolivariano, peronista o como lo quieran llamar.

El poder del país asiático es someter a otros países a su modelo mercantil y Occidente no se da cuenta aún, menos aún los Latinoamericanos



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