La innovación y el emprendimiento en el camino al desarrollo (Editorial en diario La Tercera)

Desde los señeros aportes de Paul Romer en los años 80, y la exitosa experiencia de los países del sudeste Asiático en la segunda mitad del siglo XX, la innovación y el emprendimiento han sido reconocidos como pilares fundamentales del crecimiento y desarrollo. Estos son el fruto de diversos factores de contexto, entre los cuales se cuentan las políticas públicas diseñadas para tal efecto, el fomento productivo en sus diversas formas y, por cierto, el acceso de la población a una buena educación.

El país ha pasado desde un crecimiento promedio de 6,5% anual en la década de los 90, a solo un promedio de 3,3% en el período 2010-2019. De acuerdo a los datos del Global Entepreuneurship Report (2020-21) publicado por el London School of Economics, los jóvenes chilenos poseen una gran “disponibilidad” al emprendimiento, circunstancia que nos ubica en el primer lugar de una encuesta sobre “emprendimiento temprano” en 35 países. Sin embargo, más del 45% de los encuestados se manifiesta renuente a iniciar una actividad independiente por temor al fracaso, indicador que nos ubica en una posición desventajosa respecto a la región, y a varios de los países de mayor desarrollo relativo. De acuerdo al Índice de Emprendimiento Global estimado por el Instituto de Emprendimiento y Desarrollo Global, Chile ocupa el lugar 19 en una muestra de 137 países. Sin embargo, el país exhibe un retroceso respecto del mismo ranking en el año 2017, siendo su dimensión más débil aquella que mide la capacidad de innovación. Un antecedente muy reconocido en este aspecto es el escaso esfuerzo del país en investigación y desarrollo, cuyo gasto total alcanzó menos del 0,4% del PIB en el 2018, cifra muy inferior 2,5% promedio de la OCDE. Chile dispone en la actualidad de un modelo de fomento productivo que consume importantes recursos, y que tiene un foco especial en el emprendimiento temprano. En dicho marco se insertan los casos de la Corfo, Sercotec, Fosis, Indap y otros organismos afines, los cuales poseen una larga tradición y dilatada experiencia en el tema que nos ocupa. Un estudio reciente realizado por Cepal identifica diversas debilidades de integración entre los mismos y la carencia de mediciones objetivas respecto de la trayectoria de los beneficiarios. Varios de los programas del modelo general vigente incorporan un esfuerzo de financiamiento del emprendimiento.

El próximo gobierno propone la creación de una Banca de Desarrollo. Al respecto cabe observar que en la actualidad dicho mecanismo existe, no solo a través del aporte de diversos programas de microcréditos en el marco de las instituciones mencionadas, sino también a partir de las garantías de crédito otorgadas por Corfo, las cuales comprometen un porcentaje significativo de su presupuesto. El propio BancoEstado, cuya reconocida experiencia en el tema es de todos conocida, juega un papel central en la bancarización de micro emprendedores y su acceso al financiamiento para la inversión y el capital de trabajo. Dado que los dispositivos de apoyo existentes admiten un importante mejoramiento, no es claro que la sola creación de un nuevo organismo público pueda servir mejor el propósito buscado.

Un flanco de la mayor importancia es este aspecto, es el capital humano de los potenciales emprendedores, toda vez que ello es determinante en la capacidad de identificar oportunidades, y la compresión de las herramientas necesarias para emprender. Chile gasta algo más del 6% del PIB en educación, cifra superior al promedio de la OCDE (5%). Sin embargo, ello convive con importantes inequidades, pobres resultados comparativos en las pruebas estandarizadas de conocimiento y grandes desafíos de gestión. La gobernanza y el financiamiento de las universidades públicas, la discutible convicción de que el traspaso sin excepciones de los establecimientos municipales a los Servicios Locales de Educación mejorará el referido mal desempeño, y la evidente carencia de una opción preferencial por la educación pre escolar, son solo algunos ejemplos.

Roberto Busel, empresario, y Leonardo Letelier, profesor titular del Instituto de Asuntos Públicos, Universidad de Chile




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