La “nueva” cadena de suministro está modelando la frontera mexicana. Los Angeles sigue en movimiento

Las empresas multinacionales están trasladando sus fábricas de Oriente a Juárez, México, en el borde sur del Río Grande frente a El Paso, Texas en Estados Unidos. Hay excavadoras por todas partes, empujando la tierra y excavando en el suelo del desierto donde se instalarán una larga lista de nuevas fábricas que fueron encargadas por sus directores ejecutivos de todo el mundo al momento que la pandemia cortó las rutas de suministro globales.


Ejemplos de este gran movimiento son Ambu A/S, un fabricante danés de dispositivos médicos; Keeson Technology Corp., un fabricante de muebles chino que está construyendo una segunda planta; Boyd Corp.; y muchos nombres más


Un evento especial constituye MGA Entertainment, un fabricante de juguetes con sede en California, que comenzó a fabricar Little Tikes Cozy Coupes en Juarez debido a que la compañía tiene 750 contenedores de juguetes atrapados en los puertos de Los Angeles que estaban fabricados en China y que todo apuntaba que esos artículos estarían en las tiendas para esta temporada navideña, pero esto no sucederá. Ya están planificando comenzar la construcción de una segunda fábrica en México en 2022 y trasladarán gran parte de la producción china de MGA hacia México.


Estamos en presencia de una de las mayores transformaciones económicas provocadas por la pandemia, que será la reducción de la longitud de la cadena de suministro para mantener la producción más cerca de los destinos finales y de este modo, se reducirá el riesgo de inconvenientes que complique las cosas por el camino. Una cadena más corta es una cadena más fuerte y hay una sensación cada vez mayor de que este nuevo enfoque permanecerá después de que el Covid se desvanezca en el mundo.


Para las multinacionales que importan hacia Estados Unidos, el norte de México es la solución óptima. Los costos laborales son baratos, la tierra es abundante y la frontera está a corta distancia. México tiene muchas ciudades fronterizas capaces de entregar estas facilidades a la nueva cadena de suministro: Tijuana, en la costa oeste, Reynosa, Matamoros y Piedras Negras, en el este ya están experimentando un auge industrial similar.


La historia no ha sido siempre óptima para México y recordamos que cuando el TLCAN, el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá, entró en vigor en 1994, las multinacionales establecieron maquiladoras a un ritmo impresionante: General Electric, Honeywell International, Bosch, Foxconn Technology, Siemens y Electrolux, y muchos otros nombres. Pero, años más tarde, la región comenzó a estancarse cuando China ingresó en la Organización Mundial del Comercio y muchas empresas se retiraron de México y se instalaron en China, donde los costos laborales eran aún más bajos y los estallidos de la violencia narco a lo largo de la frontera contribuyeron al éxodo.


Ahora, casi a las puertas del 2022, estas nuevas fábricas ofrecen sueldos que si bien son una fracción de la oferta salarial de Estados Unidos, es muchísimo más alto de lo que los migrantes pueden ganar en sus países de origen y no tienen que preocuparse por ser deportados. Una ganancia para todas las partes.


Si nos movemos hacia el norte, vemos que en el puerto de Los Angeles siguen luchando por resolver las grandes demoras de las importaciones a través de la puerta de entrada más grande de Estados Unidos y han logrado en las últimas semanas la reducción tanto de la cantidad de contenedores en el lugar como de los barcos que esperan descargar.


Varias métricas apuntan en la dirección correcta y generan esperanzas para disipar los problemas de las cadenas de abastecimientos. Los volúmenes de importación van por buen camino en 2021 y alcanzarán los 5,5 millones de TEU, superando cualquier récord anterior. Sin embargo, las exportaciones continúan con una caída sin precedentes. El tiempo de espera para los contenedores que se mueven en camión se ha reducido de once a seis días y el tiempo de permanencia en la calle, la cantidad de días que tarda un camión y un contenedor en salir del puerto y regresar, es de 10 días.


Mientras tanto y en otro lugar del mundo, docenas de expertos siguen buscando soluciones a la crisis global de la cadena de suministro. Se reunieron remotamente en una sesión organizada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo con sede en Ginebra, y todas las partes interesadas aportaron diferentes soluciones, pero hubo consenso en al menos una cosa: no habrá una solución rápida y fácil.


El problema de fondo es una saturación de la cadena de suministro de un extremo a otro con la incapacidad en la infraestructura terrestre para manejar el volumen de carga.



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