La presión al rojo vivo sobre el gas en Europa y el carbón en China

Existe una preocupante escasez de energía a nivel mundial causada por las restricciones de suministro de los principales productores del mundo, lo que podría gatillar el cierre de muchas fábricas. Buscar los motivos de esta escasez, nos podría llevar a la existencia de problemas técnicos o de una falta de inversión en este sector productivo. Lo válido, es que esta crisis amenaza con extenderse a muchos países y podría cambiar el camino de la recuperación económica mundial.


El precio del gas natural y el carbón, que se utilizan para alimentar fábricas y calefaccionar las viviendas, se ha disparado a valores máximos a medida que el repunte económico mundial posterior a la pandemia se encuentra con las limitaciones de suministro en el período previo al invierno del hemisferio norte.


La crisis ha obligado a algunos productores de fertilizantes en Europa a reducir la producción, mientras que las redes eléctricas chinas están racionando el suministro a las fábricas, lo que frenará la producción. Lo preocupante es que aún no hace frío. El consumo de energía suele alcanzar su punto máximo cuando las bajas temperaturas aumentan la demanda de calefacción.


Se espera que incluso un invierno normalmente frío en el hemisferio norte exacerbe la escasez y eleve los precios de la energía en todo el mundo. Dado que el mundo funciona con combustible y electricidad, la crisis energética amenaza con tocar todos los rincones de la economía mundial, presionando las cadenas de suministro e incluso aumentando los precios de los alimentos, todo lo cual podría significar un aumento en la inflación.


En el peor de los casos, Europa podría enfrentar apagones y los usuarios industriales de China, incluidos los fabricantes de chips y las fundiciones de aluminio, podrían cerrar sus fábricas, con repercusiones en todo el mundo. Las economías que no puedan pagar sus combustibles, como Pakistán o Bangladesh, podrían simplemente paralizarse.


Una crisis energética que afecte el desarrollo en las industrias podría extenderse a la arena política, ya que los costos de servicios públicos más altos podrían desencadenar disturbios públicos.

China ya está buscando adoptar medidas para tratar de enfriar los altísimos precios del carbón y aliviar su propia escasez de energía, mientras que las empresas de servicios públicos de todo el mundo están trabajando para tratar de asegurar más suministros de combustible.


Parte del problema es que el repunte económico después del levantamiento de los cierres del Covid ha impulsado la demanda, mientras que la menor inversión en la minería ha limitado la producción de combustibles fósiles.

En China, la agenda ambiental del gobierno y la visión del presidente Xi Jinping de descarbonizar la economía ha desalentado el uso del de carbón, una fuente de energía barata que subsidió el crecimiento del país durante décadas y actualmente no puede satisfacer su demanda de energía principalmente porque le falta carbón. Además, Xi Jinping está impulsando la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para llegar a la meta carbono neutral en el 2060 y esta decisión ha limitado el crecimiento de la minería del carbón.

Los productores de carbón representan más del 70% de la generación de electricidad del país y actualmente la demanda de energía de las fábricas chinas se disparó a medida que aumentan los pedidos desde el extranjero y las empresas de servicios públicos no lograron comprar suficiente combustible después de que subieron los precios.

La producción de carbón de China creció un 6% en los primeros ocho meses de 2021 y la producción de energía de los generadores de carbón aumentó un 14% en el mismo período, lo que trajo una importante disminución de los inventarios. Algunas áreas del norte de China también necesitan reservar carbón para la próxima temporada de calefacción invernal, lo que está empeorando la escasez actual. El uso de energía de China supera a la producción de carbón en los últimos años.

Cualquier mina nueva que quiera entrar en operaciones u otra que deba ser reabierta, deberán cumplir con estándares ambientales más estrictos bajo el impulso ecológico de Xi Jinping. Las sanciones por infracciones de las normas de seguridad laborales aumentaron, lo que hizo que las empresas mineras se mostraran aún más reacias a impulsar la producción. Para complicar aún más las cosas, dado que China estableció objetivos para reducir la participación del carbón en la producción total de energía, algunas instituciones financieras han dejado de financiar el negocio.


La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, la agencia de planificación económica de China, anunció que el país aumentará las importaciones de carbón moderadamente. Los suministros son escasos debido a la crisis energética mundial y los precios han subido a niveles récord. China dejó de comprar el grado Newcastle de alta eficiencia energética de Australia el año pasado en medio de una disputa política y no es probable que esa tensión se alivie ya que Joe Biden busca reunir aliados., incluida Australia, para contrarrestar la influencia de Beijing en la región del Indo-Pacífico.

El aumento de las compras de Indonesia ayudó a compensar el carbón australiano faltante este año, pero la demanda de energía en la mayor economía del sudeste asiático también se disparó, y los aumentos de otras fuentes están en duda.


China está en proceso de utilizar más energías renovables y ha aumentado gradualmente la proporción de energía derivada de fuentes libres de carbono y planea llegar al 20% para 2025. Pero la crisis ha puesto al descubierto algunas de las desventajas de depender de fuentes renovables como la eólica y la hidroeléctrica. Un comienzo tardío de la temporada de lluvias redujo la generación de energía hidroeléctrica en las provincias del sur de China, lo que obligó a racionar la energía. Una repentina reducción en los suministros de los parques eólicos se atribuyó en parte a la escasez en el noreste de China, donde las casas se quedaron sin electricidad y los semáforos no funcionaron provocando un caos en las calles de muchas ciudades.

El racionamiento es en realidad normal en China, especialmente para las fábricas. Las redes eléctricas locales a veces programan recortes en los centros de fabricación para dar prioridad a los clientes urbanos durante los períodos de máxima demanda. Pero la escasez de este año ha sido extrema. El racionamiento de viviendas y servicios públicos en algunas provincias del noreste puso de relieve la extrema presión.


Aunque los precios del carbón se están disparando a niveles sin precedentes, los precios que las empresas de servicios públicos pueden cobrar a los clientes chinos están en gran parte controlados por el gobierno y varias plantas de energía chinas pierden dinero todos los meses. El gobierno está considerando subir los precios de la energía para los consumidores industriales y luego aumentará sus cobros a los usuarios residenciales. La provincia de Guangdong cobrará tarifas adicionales a sus grandes clientes.


El People's Daily, un portavoz del Partido Comunista, culpó a la mala planificación de los gobiernos locales por los cortes de energía, argumentando que las pautas y objetivos para limitar el consumo de energía habían estado vigentes durante casi seis años.

El Partido Comunista se reunirá en noviembre entregar a Xi Jinping un tercer mandato y donde se revisarán los principales logros a lo largo de sus 100 años de historia. La promesa de carbono neutral de Xi Jinping, renovada en la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre pasado, tendrá un papel destacado en esta próxima reunión. Mientras tanto, funcionarios chinos ordenaron a más de 70 minas en Mongolia Interior de aumentar la producción de carbón en casi 100 millones de toneladas para enfrentar la peor crisis energética y escasez de carbón en años. El aumento propuesto representaría casi el 3% del consumo total de carbón de China.


A kilómetros de distancia, vemos como Europa atraviesa esta una crisis energética donde el presidente ruso Vladimir Putin parece disfrutarla: para aprovechar esta oportunidad de caos y ansiedad para imponer su propio diseño a la Unión Europea.

Durante meses, se ha especulado que un factor detrás de los precios más altos de los combustibles puede ser la táctica de Putin de canalizar menos gas ruso de lo habitual a Europa occidental, aunque todavía lo suficiente para satisfacer los contratos existentes, y por lo tanto dejar reservas anormalmente bajas a medida que se acerca el invierno.


Nord Stream 2 es la respuesta obvia. Es un gasoducto respaldado por el monopolio estatal de gas de Rusia, Gazprom PJSC, que conecta a Rusia directamente con Alemania bajo el Mar Báltico. Las obras del gasoducto finalizaron, pero aún no está en funcionamiento, porque la Unión Europea aún no ha otorgado los permisos necesarios y Putin sugirió de manera espontánea, que Rusia podría ayudar a aliviar los problemas energéticos cuando la UE diera luz verde al bombeo a través de Nord Stream 2.

Dato de la causa: El monopolio ruso del gasoducto abastece el 35% de las necesidades europeas y el inventario de Gazprom en el noroeste de Europa tiene un 70% menos de gas que hace un año atrás.




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