La verdadera recesión recién comienza y puede ser probable que profunda y prolongada

La economía mundial está en recesión desde el primer trimestre. Pero lo que vemos hasta ahora, es muy diferente al tipo de recesiones a las que estamos acostumbrados, tanto por la naturaleza única del impacto del coronavirus como por las respuestas de los gobiernos. La verdadera recesión recién comienza y puede ser probable que profunda y prolongada.

En una recesión normal, el problema fundamental es una interrupción en el flujo de dinero a través de la economía. Las personas o las empresas reducen sus gastos por cualquier motivo. Las empresas que venden menos necesitan menos trabajadores y generan menos ganancias para sus socios. Esa pérdida de ingresos hace que otras personas reduzcan sus gastos, lo que reduce aún más los ingresos, y así sucesivamente. Es también cierto que las personas y las empresas tienen amortiguadores financieros, por lo que no tendrán que recortar gastos en el instante en que disminuyan sus ingresos, especialmente si esperan que la caída en los ingresos sea solamente temporal. Debemos tener especial cuidado que si la caída en el gasto es lo suficientemente grande como para hacer que muchos trabajadores y empresas reduzcan sus propios gastos, entonces puede perpetuarse y crecer más en lugar de desaparecer y esta espiral descendente es lo que se llama recesión.

Este año, lo que vemos en la economía mundial es que las empresas no cerraron porque no había suficiente dinero en la economía o porque no podían obtener préstamos desde los bancos. Las empresas cerraron porque en condiciones de pandemia y encierro no podían hacer sus trabajos específicos e imaginaron que una vez que la pandemia estuviera controlada, todos podríamos volver a la normalidad mucho más rápido que en una recesión normal.

Vemos al mercado de valores desvinculado de la economía real y no hay duda de que las tasas de interés bajas son buenas para los precios de las acciones y más aún donde en la actualidad no existe una tasa de interés natural. A las acciones les va bien porque a las ganancias les va bien. Los índices bursátiles dominados por un pequeño número de grandes empresas, y en la actualidad vemos cómo las ventas crecen en Amazon, Facebook y otras de TI.

Lo que vemos es una división de negocios en ganadores y perdedores. Las empresas más afectadas por la pandemia han sufrido grandes pérdidas de ventas y utilidades y el precio de sus acciones ha bajado. Las empresas que pueden seguir funcionando lo han hecho bien y por lo tanto no hay nada misterioso en el hecho de que el precio de sus acciones haya subido y no existe razón para pensar que vaya a caer.


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