Nos acercaremos al cero neto en las emisiones del mundo?

Las promesas de los políticos de lograr objetivos distantes y difíciles atraen un escepticismo natural y es lógico ser escéptico cuando un líder político hace una promesa sobre un objetivo que está lejos, es difícil de lograr y no tiene un camino claro.

El nuevo primer ministro de Japón, Yoshihide Suga está comprometido reducir las emisiones netas de carbono del país nipón a cero para 2050. Una tarea compleja si vemos que los bancos japoneses públicos y privados todavía están financiando nuevas centrales eléctricas de carbón en Vietnam, Indonesia y Bangladesh y el presidente surcoreano Moon Jae-in con una promesa similar, también enfrenta a empresas de ingeniería coreanas que trabajan con financistas japoneses en la planta de carbón Vung Ang 2 de Vietnam. El presidente chino, Xi Jinping prometió llevar al mayor emisor del mundo a cero neto para 2060, aunque China todavía tiene 250 gigavatios de plantas de carbón en desarrollo, más que el total de plantas existentes en India y en Estados Unidos.

Los países que representan más de la mitad de las emisiones globales están trabajando en planes para reducir la contaminación por carbono a cero neto para mediados de siglo y las dudas están justificadas cuando tantos países no están cumpliendo ni siquiera sus propias promesas climáticas.

Las promesas de los líderes políticos podrían temer efectos en el mundo real hacia la consecución de generar políticas de emisiones integrales y vinculantes que el mundo necesita. Mientras tanto vemos muchas promesas parciales, vagas e inaplicables.

El objetivo aceptado por los países será estabilizar el dióxido de carbono atmosférico a 450 partes por millón o menos que fue acordado en base a la investigación científica del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de 2001 que tomó este valor como el límite inferior de una gama de resultados que se extendía hasta 750 ppm.

Del mismo modo, el límite del calentamiento a 1,5 grados se consideró una opción válida en el Acuerdo de París de 2015, que lo estableció como un objetivo por lograr. La relación de retroalimentación entre los objetivos declarados por los líderes políticos y el comportamiento de los inversionistas, ingenieros, científicos y funcionarios públicos ayudará a descarbonizar la economía mundial.

La Comunidad Europea adoptó una ambición neta cero, las que consagró en leyes. Los cambios en las fronteras tecnológicas se han facilitado y en esta vereda vemos ahora a los políticos estableciendo objetivos más audaces, porque los costos políticos y económicos de hacer cualquier iniciativa en esa dirección han disminuido y los enfoques con bajas emisiones de carbono se vuelven más viables. Estamos en presencia de un círculo virtuoso y la mejor guía para el camino de las emisiones del sector energético en la década de 2010 no fue el escenario de política de la Agencia Internacional de Energía, sino que se produjo cuando se tomaron medidas radicales para limitar el carbono atmosférico a 450 ppm.

Cualquier objetivo establecido por los políticos se encontrará con la inercia institucional, las consecuencias no deseadas y el retroceso político. Eso no los hace inútiles. La retórica política cambia la realidad, e incluso un examen superficial de la historia reciente muestra lo rápido como los cambios pueden suceder.

Como nota adicional, durante los debates presidenciales de Estados Unidos de 2016 no se hizo una sola pregunta sobre el tema del clima. Este año, fue uno de los temas más discutidos.




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