Realmente, el poder global de China supera al de Estados Unidos?

El PIB y el gasto militar son importantes, pero también lo son las redes de aliados y la resiliencia.


Desde que Estados Unidos alcanzó la cima del poder mundial después de la Segunda Guerra Mundial, a los americanos les ha preocupado siempre seguir avanzando, aunque han existido períodos de pesimismo después del Sputnik a fines de la década de 1950, la guerra de Vietnam, las crisis petroleras de la década de 1970, el ascenso de Japón en la década de 1980 y la guerra de Irak y la crisis financiera mundial de la década de 2000.


Ahora, en medio de una pandemia mundial y al comienzo de una larga lucha con China, la cuestión del declive americano está cobrado una nueva ficha.


Tradicionalmente, las medidas de poder se enfocaban en atributos como la población, el consumo de energía y la producción de acero u otros indicadores de fuerza industrial. En la era de la información, estos índices nos dicen relativamente poco sobre si un país es realmente potencia en los asuntos mundiales.


Aún es común evaluar el poder a través de medidas como el producto interno bruto o el gasto militar. Los analistas que argumentan que Pekín está superando a Estados Unidos señalan que el PIB de China pronto podría superar al americano. Pero el PIB es una mirada instantánea de la actividad más que una medida de la riqueza general. Es mejor tener una mirada del como determinar el equilibrio de las ventajas versus una rivalidad prolongada.


La primera categoría se centra en perfeccionar nuestra comprensión del poderío económico y militar. El American Enterprise Institute (1) ha desarrollado un modelo que mide la potencia neta en lugar de la potencia bruta, teniendo en cuenta aspectos como los costos de seguridad determinado por el precio que un gobierno paga por vigilar y proteger a sus ciudadanos y los costos de producción de cuánto cuesta en material y degradación ambiental construir una central eléctrica de carbón.


Como es de toda lógica, se ha encontrado que las tarifas de Estados Unidos son mucho mejores que las de China, un estado autoritario con grandes costos de seguridad interna y un enfoque derrochador para estimular el crecimiento. Del mismo modo, al mirar el PIB per capita de Estados Unidos, que es significativamente mayor que el de China, indica que Estados Unidos tiene una riqueza tal, que le permite alimentar mejor a su población, los que podrán generar influencia global futura.


La segunda categoría se relaciona con una mejor captura del poder de la red mundial. En un artículo publicado en 2019 por Abraham Newman de la Universidad de Georgetown (2) y Henry Farrell de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados Johns Hopkins (3), argumentan que la centralidad del dólar en las redes financieras internacionales le da a Estados Unidos un apalancamiento coercitivo enorme. Los académicos también afirman que los formuladores de políticas han entendido esta materia durante mucho tiempo donde Estados Unidos supera su propio peso en los asuntos globales, debido a la red de socios militares, económicos y diplomáticos que mantiene. China no tiene nada equivalente.


La tercera categoría representa formas de poder menos tangibles. Durante décadas, los analistas han comprendido que el poder blando, el grado de admiración que inspira un país, importa enormemente. Un estudio de Ted Hopf de la Universidad Nacional de Singapur (4), Bentley Allan de Johns Hopkins y Srdjan Vucetic de la Universidad de Ottawa (5) demuestra que, aunque las calificaciones de favorabilidad global de Estados Unidos se han desplomado bajo el presidente Donald Trump, sigue habiendo un fuerte apoyo global a la democracia y políticas económicas de libre mercado. Eso sigue siendo un duro golpe para una China autoritaria y mercantilista, que es poco probable que se convierta en la hegemonía en el corto plazo.


Todas las categorías anteriores no implican navegar sin problemas para Estados Unidos ya que podría agotar su poder de red con el uso excesivo de sanciones financieras y barreras comerciales contra sus aliados y podría alentar a los países a buscar formas de excluirse de las redes que Estados Unidos domina.


Si Washington deja de liderar una economía mundial abierta, como lo hizo bajo Trump, perderá parte de la influencia que conlleva ese papel. Finalmente, hay al menos una categoría de poder en la que Estados Unidos está luchando y es el concepto de resiliencia en un mundo globalizado que crea vulnerabilidad a las conmociones internacionales, ya sean causadas por la inestabilidad financiera, el cambio climático y las enfermedades. La resiliencia es una medida de qué tan bien puede recuperarse un país y Estados Unidos ha demostrado una forma extremadamente poderosa de resiliencia durante la pandemia de coronavirus con un sector privado innovador, en coordinación con el gobierno federal que está ayudando a sacar al mundo de esta pesadilla con vacunas y a una velocidad extrema.


Cuanto más aprendemos sobre el poder, más nos damos cuenta de que Estados Unidos todavía tiene grandes ventajas en la contienda por el liderazgo mundial. Cuanto más se prolonga la pandemia, más aprendemos también sobre las vulnerabilidades de Estados Unidos.

(1) American Enterprise Institute https://www.aei.org/

(2) Universidad de Georgetown https://www.georgetown.edu/

(3) Escuela de Estudios Internacionales Avanzados Johns Hopkins https://sais.jhu.edu/

(4) Universidad Nacional de Singapur http://nus.edu.sg/

(5) Universidad de Ottawa https://www.uottawa.ca/en





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