Un nuevo empleo: Planificador Económico Global

En la crisis del Covid, los gobiernos han luchado por encontrar las políticas nacionales adecuadas y también por coordinar una respuesta global eficaz. Ahora, tendrán que hacerlo mejor para hacer frente a los mayores desafíos de la época: el aumento de las temperaturas y una economía mundial fracturada.

En conjunto, una acción rápida contra el aumento de las temperaturas y un compromiso renovado con la globalización encaminaría a la economía mundial hacia una producción de 185 billones de dólares en el 2050.

Si se retrasan las medidas para reducir las emisiones de carbono y permitir que se debiliten los lazos entre fronteras podría limitarlo a 149 billones de dólares, el equivalente a despedirse de todo el PIB de Estados Unidos y China del año 2019.

Si en el mundo existiera algo así como un “Planificador Económico Global”, claramente elegirían la primera opción. Pero, en el mundo real, no es tan simple independiente de si está en Washington o Beijing, Bruselas o Nueva Delhi, donde los líderes no suelen tener en su lista, la búsqueda de un óptimo global como su máxima prioridad. Que podrían hacer? Se centrarán en los intereses nacionales y en la fuerza económica relativa que determina el orden jerárquico geopolítico.

Las opciones en la lucha contra el cambio climático y el grado de integración transfronteriza no solo afectan el tamaño del pastel económico global. También afectan la forma en que y como se divide.

Si comenzamos ahora a enfriar la Tierra sería bueno para todos, pero además, beneficiaría a los mercados emergentes del Hemisferio Sur mucho más que a las economías avanzadas del Norte.

Lo mismo ocurriría con la globalización donde una mayor cantidad de países mejoraría su situación, con mayores ganancias para las economías de ingresos medios que avanzarán hacia la frontera tecnológica versus sus rivales más ricos que intentan aferrarse a su ventaja competitiva.

El Covid nos entrega una llamada de atención sobre la necesidad de una respuesta temprana, agresiva y coordinada a la amenaza del cambio climático y el riesgo de desglobalización.

Sin un liderazgo con visión de futuro, será difícil lograr avances en los mayores desafíos de la época.


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