Una ronda

En una ronda, no nos ubicamos ni a nosotros mismos ni a los demás en una jerarquía, ya sea física, intelectual o espiritual.

En una ronda, podemos ver el rostro de cada persona, la parte de ellos que expresa su ser más íntimo, y realmente nos conectamos con empatía. Todos compartimos la misma raíz del alma, la misión y el destino.

En una ronda, reconocemos que nos necesitamos el uno al otro para que el círculo permanezca completo.

Una ronda representa la armonía y la unión de nuestras vidas.


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